Década del 50 y las nuevas concepciones artísticas

Al final de la primera mitad del siglo XX, sucedieron un montón de cambios sociopolíticos en el país y en el mundo. Con esto, el arte paraguayo va tomando un nuevo rumbo, tratando de alejarse del academicismo para ser influenciado por las nuevas corrientes latinoamericanas, especialmente del arte brasilero y la rioplatense.

Con esto, se incorpora elementos de los movimientos europeos de comienzos del siglo, como el expresionismo y el cubismo. También se producen las primeras manifestaciones de escultura contemporánea y surge la xilografía.

Un brasilero en territorio paraguayo

Joao Rossi fue un profesor brasilero que llegó al Paraguay en 1950. Trajo elementos teóricos  y fundamentaciones que sostenían las nuevas concepciones artísticas. Fue el mentor de nuevos artistas, a los cuales acompañó un trecho en el camino de la renovación. En 1951 realizó exposiciones y participó de la “Semana de arte moderno” en 1954.

Con Bestard, Bandurek, Ofelia, Guevara y Campo Cervera constituyeron hitos en los cuales fueron sentándose en las bases para un nuevo pensamiento visual. Desde la Guerra del Chaco y con la presencia activa de artistas de diferentes campos, se precipitaron la actualización de fuerzas renovadoras latentes.

“Arte Nuevo” y su duro pero fructífero comienzo

En 1953 se agruparon una cierta cantidad de artistas, con la intención de abrir caminos en el ámbito artístico y aumentar el número de exposiciones de arte no solo en la capital, sino también en otras ciudades del país. Todo esto se hizo con la intención de cambiar los viejos lenguajes estéticos por formas más acordes a los acontecimientos históricos que ocurrían en la época. Por ese motivo, el grupo se denominó “Arte Nuevo”.

Los miembros de ese grupo de artistas fueron Josefina Plá, Lilí del Mónico, José Laterza Parodi y Olga Blinder. Más adelante, otros artistas se incorporaron en la postura con mayor o menor participación orgánica de “Arte Nuevo”. Éstos son Edith Jiménez, Leonor Cecotto, Francisco Torné Gavaldá, Hermann Guggiari, Pedro Di Lascio e Ignacio Núñez Soler. (Ticio Escobar, 1983). En 1954 realizaron una exposición denominada “la primera semana de arte moderno paraguayo”. Como no existían galerías ni salones de exposición, realizaron esa actividad en las calles céntricas y en algunos comercios que aceptaron colocar ahí sus obras. La muestra “despertaba la risa y el desconcierto de los transeúntes que se detenían a observar los trabajos expuestos” (Olga Blinder, 1983, p 57). Con esto, el grupo tuvo un difícil comienzo dado que aún estaba dentro de una sociedad muy conservadora con respecto a las nuevas manifestaciones de arte. Pero, a pesar de los problemas, poco a poco lograron sus objetivos y tuvieron mejores resultados en las décadas siguientes.

El arte del grabado en los años 50

En 1956 Livio Abramo llegó al Paraguay. Con su grupo, fundó el Taller de grabado “Julián de la Herrería”, formando toda una generación siguiente de grabadores. De esta manera, el arte paraguayo recupera un medio expresivo que había perdido y que pasó a constituir una característica propia del quehacer estético.

Anteriormente, este artista tuvo un papel fundamental en el grabado moderno brasilero. Participó de los movimientos artísticos del Brasil en 1935 y, tres años antes de llegar al territorio paraguayo, fue considerado el “mejor grabador” al ganar importantes premios en el ámbito brasilero. De esta manera, el arte del grabado en el Paraguay tuvo sus más importantes influencias desde el ámbito artístico brasilero.

Fuente: Blinder, Olga; Escobar, Ticio; Plá, Josefina (1997) “Arte actual en el Paraguay 1900- 1995” Asunción, Ed. Don Bosco  

 

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