La solidez artística y el boom económico de los 70

Con la construcción de una represa hidroeléctrica llamada ITAIPU (1975-7982), se genera un boom económico que abre posibilidades de mercado en todos los ámbitos. De esta manera, se promovió la profesionalización de los artistas, incrementándose la producción estética y la especialización técnica.

Por lo tanto, en la década del 70, se vuelve a ajustar muchos de los dispersos elementos de la anterior y se buscan solucionar conflictos que se habían planteado en las mismas. Aparece un gran puñado de artistas que, si bien, algunos ya trabajaron en la década anterior, recién en esta década tuvieron mayor relevancia en el ámbito artístico. Así vuelven a afianzarse técnicas desarrolladas años atrás, como la pintura y el grabado. Pero también se afianzan otros estilos de arte no tan valorizados, como el dibujo y el grabado.

Reafirmación de la pintura

A mediados del 70 la pintura vuelve a cobrar importancia. El advenimiento de nuevos principios figurativos y el desarrollo de una mayor seguridad técnica condicionan el progresivo crecimiento de este medio (Ticio Escobar, 1983)

Algunos artistas retoman el género pictórico y otros lo adoptan desde nuevas necesidades expresivas. Colombino, con la xilopintura, la usa como soporte de una nueva iconografía incorporando elementos reflexivos. Durero, en cambio, afianza en sus obras el análisis riguroso del lenguaje artístico y la condición humana. Migliorisi incorpora en su pintura su extraño mundo y sus personajes cotidianos y absurdos. Con esta “novísima figuración” pictórica, “supone el sentido literal de la misma siguiendo cierta dirección reflexiva y analítica del arte contemporáneo interesada en el mismo lenguaje y en la retórica visual” (Ticio Escobar, 1983, p 50)

Enrique Careaga trabaja, en esta década, un geometrismo abstracto de tendencia cinética, estudiando relaciones cromático-espaciales y sugiriendo fuertes connotaciones cósmicas. Leonor Cecotto, que trabajaba con la xilografía, vuelve a la pintura con sus flores desmesuradas y agresivas, sin abandonar el espíritu kitsch presentes en sus obras. Núñez Soler y Di Lascio continúan en la dirección de una pintura espontánea e Ida Talavera trabaja la abstracción informal de recuerdos orientales.

Nuevas formas del grabado paraguayo

Surgen nuevos nombres y nuevas técnicas en el ámbito del grabado en la década del 70. Aunque también los artistas que trabajaron en décadas anteriores en este ámbito buscan nuevos planteamientos a resolver.

Osvaldo Salerno inicia la impresión de objetos reales. Edith Jimenez y Carlos Colombino trabajan las grandes formas xilográficas, logrando una imagen basada en oposiciones de colores, superposiciones y transparencias que suponen nueva concepción del espacio gráfico. Olga Blinder introduce en su figuración los conceptos de reiteración y la resignificación de formas anteriores.

Otros artistas jóvenes, como Alberto Mendez, Rubén Milesi y Concepción López Aquino estamparon formas múltiples superpuestas en sus obras. De esta manera, enriquecieron notablemente el desarrollo del grabado moderno, que empieza a dinamizar con las distintas posibilidades visuales abriendo la impresión sucesiva.

La nueva valoración del dibujo

Si bien el dibujo comenzó a constituirse en un instrumento expresivo autónomo en la década del 50, fue recién en la década del 70 cuando comenzó a conquistar su autonomía plena, convirtiéndose en una técnica generalizada y madura ligada, al principio, a un realismo fantástico y, luego, a planteamientos más intelectualizados.

En este ámbito, fue Jenaro Pindú el que destaca, con sus dibujos potentes y dinámicos que erigen formas aludiendo a construcciones y maquinarias. Más adelante, sus trabajos evolucionaron hacia el mundo de la arquitectura y otras formas de la línea en sus grabados. Otro artista, de trayectoria breve en el dibujo, fue Ricardo Yustman, quien trabajó monstruosas figuras en sus trabajos. Luis Alberto Boh, en cambio, planteó una reflexión compleja de la imagen representativa. Susana Romero y Joel Filártiga son otros artistas que contribuyeron con la evolución del medio desde su propuesta personal.

Desarrollo de la escultura

Dado a las condiciones económicas y la falta de centros de enseñanzas en el país, la escultura en el Paraguay tuvo un desarrollo muy precario. Sin embargo, hubieron artistas que intentaron explorar este medio. Algunos fueron Josefina Pla y Laterza Parodi que, ya en la década del 50, investigaron las posibilidades escultóricas de la cerámica en una actitud que significó la ruptura del naturalismo. Más adelante, Parodi empieza a esculpir en madera, trabajando la temática de los indígenas.

Un escultor paraguayo significativo fue Hugo Pistilli, quien empezó a trabajar con el hierro forjando formas lineales según esquemáticos criterios figurativos, muchas veces basados en intenciones alegóricas. Otro escultor significativo fue Hermann Guggiari, quien trabajó diversos materiales para comunicar ciertos contenidos, como desgarramientos y rupturas de fuerte carga dramática.

Fuente: Blinder, Olga; Escobar, Ticio; Plá, Josefina (1997) “Arte actual en el Paraguay 1900- 1995” Asunción, Ed. Don Bosco  

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