Las nuevas formas contemporáneas de la década del 90

“Derrocada la dictadura militar en el año 1989, el Paraguay ingresaba al orden democrático; situación que inició todo un proceso de modificación y aggiornamento integral de lo político, lo social, lo cultural y lo económico a lo largo de la década finisecular y la primera del siglo XXI, ahora concluyendo (Carlos Sosa, 2010, p. 134)

En la última década del siglo XX, y a un paso del tercer milenio, el arte paraguayo dio grandes avances en comparación con décadas anteriores. De esta forma, fue acercándose poco a poco a los niveles expresivos que otros países ya habían desarrollado anteriormente.

El Aleph

Fue en esta década que se formó este grupo de artistas llamado “El Aleph”, que se definió como un espacio de reflexión sobre cuestiones estéticas emergentes. El grupo congregó a varios artistas como Marite Zaldívar, Carlos Spatuzza, Engelberto Jiménez, Fátima Martini, Marcos Benítez, Mónica Gonzáles y otros.

Todos los artistas, historiadores, críticos de arte y personas interesadas en la marcha de lo estético, discutían los desafíos y el sentido de la renovación del arte en el medio, dando importancia a la economía y la cultura del mundo en plena globalización.

Reafirmación de técnicas de las décadas anteriores.

Se podría decir que, a pesar de las nuevas formas de hacer arte, muchos artistas todavía experimentaban con la pintura y el grabado. Tal es el caso de Toranzo que, durante los noventa, realizó una investigación de iconografías arquitectónicas y escultura clásica para, de esa manera, pasar de la pintura al montaje y la instalación. Otra artista que siguió con la pintura fue Margarita Morselli que, comenzando a pintar en los ochenta de manera formal, pasó en los años noventa a investigarlo como materia y soporte de una figuración densa y ambigua que remite más a las ensoñaciones que a lo real.

El grabado, que se extendió hasta fines de los ochenta y se convirtió en una disciplina de constante interacción conceptual, fue llevada a nuevas experimentaciones gracias a Osvaldo Salerno. Este artista, a mediados de la década, practicó la impresión sobre tela de algodón y, hasta el fin del siglo, probó con su obra el mundo de las citas de sus propios trabajos y la de los demás.

La instalación y otras formas de arte contemporáneo.

Durante esta década, la obra de cada uno de los artistas se apoya en diversas estrategias experimentales, guiándose hacia lo objetual organizado en montajes o en instalaciones.

En este ámbito se pueden destacar a Gustavo Benítez, que trabajó con la pintura y el reciclado de papeles; Marcos Benítez y Engelberto Giménez quienes, aparte de la instalación, experimentaron con la gráfica y la impresión de objetos; y las que encontraron en objetos de la naturaleza, cultura urbana, indígena y vida cotidiana un rumbo para denunciar la crisis social y ambiental del país fueron Marité Zaldívar, Fátima Martini, Mónica Gonzáles y Alejandra García.

Otros artistas destacados de la década fueron Carlos Spatuzza, por el xilograbado y la instalación; Bettina Brizuela y Celso Figueredo por montaje e instalación; William Paats por la instalación; Gabriela Zucolillo y Juan Carlos Meza por los medios fotográficos; y Juan Carlos Maneglia, Tana Schembori y Paz Encima por los audiovisuales.

Fuente: Colmán, R; Perez-Maricevich, F; Roldan, I; Sosa, C;   Ruiz Diaz, A (2010) “Historia Cultural del Paraguay 2º Parte” Asunción, Ed. El Lector

 

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