Entrevista a Samuel Araya

La entrevista fue realizada el 16 de julio del año 2013 por Skype, con el objetivo de recolectar datos claves para el desarrollo de mi tesina titulada «Análisis semántico y simbólico de las obras de Samuel Araya en la exposición «Vastarien» realizada en el Museo del Barro en el año 2010 en Asunción». La misma se encuentra en la biblioteca del Instituto Superior de Arte «Dra. Olga Blinder» y en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la UNA.

A continuación, transcribiré la entrevista.

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Samuel Araya, «Cassiopeia», 2010.

¿Cuáles fueron los motivos por los cuales se decidió o deseó realizar la exposición de sus trabajos en el Museo del Barro?

Podemos decir que existen dos grandes vertientes de ilustración: el ilustrador, que viene a ser una ayuda a visualizar lo que el texto dice literalmente. La otra escuela, es el ilustrador que genera contenidos en base a ese texto que te envía. Necesitaba algo que sea más íntimo, más personal. Pero mi primera afición siempre fueron los libros. Por más que estoy creando algo personal me gusta respaldarme en alguna creación literaria. Coincidentemente en esa época, unos años antes, había encontrado los escritos de un escritor llamado Thomas Ligotti. Y decidí tomar sus escrituras en el libro que tenía  un cuento que se llamaba Vastarien, que es esencialmente la historia de una persona que roba un libro de una librería antigua y el libro se llama Vastarien, y cada vez que lee el libro se siente transportado a una ciudad fantástica del mismo nombre, habitada por monstruos y seres espectrales. Y en vez de sentirse aterrorizado, se vuelve adicto a esta experiencia. Y me pareció que eso describía muy bien lo que yo trato en mi jornada diaria. Porque a la gente, incluyendo al vocalista Daniel Filth y Lovecraft, es que encontramos una suerte de refugio en el horror. Decidí hacer de esta exposición “Vastarien” un ejemplo conceptual de lo que quiero lograr y desde el nombre de las obras hasta el nombre de la exposición, hasta el mismo texto, estaban diseñados para que no se vea ningún tipo de conexión lógica, por eso elegí el nombre de “Vastarien”, porque no vas a encontrar por ningún lado. Yo creo que esta relación entre los nombres y las obras crean un diálogo entre el espectador, y espero que la gente piense así “¿De dónde quitó el nombre?”. Se crea un sentido de intriga en la obra desde el momento en que ves la obra y en que lees sobre la obra. Un misterio.

¿Tuvo alguna influencia o contacto con artistas nacionales para realizar la muestra?

Tuve con Osvaldo Salerno, con él fue principalmente hablar sobre la obra. Con respecto a otros artistas con los que haya trabajado, generalmente no trabajé con artistas plásticos, pero trabajé mucho con modelos que encontré en Facebook. Una de ellas es Natasha. Tiene un negocio llamado Nuk. Ella es diseñadora de moda. Su nombre es Adriana Matousek. Otra era Javiera Mellado, fotógrafa. Y Raquel Codas, fotógrafa. Marcela Lezcano, música. Y seguramente me estoy olvidando de más nombres. Todas estas chicas son artistas, pero colaboraron conmigo posando, no dando una crítica sobre mis trabajos.

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«The Lady of Shalott» (1888) Jonh William Waterhouse

Usted había dicho que recibió influencias de los prerrafaelistas en la parte visual y se inspiró en escritos de Thomas Ligotti y Lovecratf. ¿Podría comentar sobre aquello? ¿Cuáles fueron precisamente los artistas prerrafaelistas por los cuales sintió afición?

El principal de todos es John J.W. Waterhouse que no formaba parte de la primera hermandad prerrafaelista. Lo que me gustaba de los prerrafaelistas era que se rebelaban contra la estética de su tiempo y decidieron hacer algo relacionado a lo fantástico, lo religioso, etc. Y Thomas Ligotti es un escritor que todavía sigue vivo, esencialmente sufre depresión, que lo llevó a publicar un libro llamado The conspiracy of the human race, y habla sobre el porqué la humanidad se debe extinguir. Solo hay un libro traducido, que se llama La fábrica de las pesadillas, y vi de nuevo lo que pasaban con los prerrafaelistas, que se rebelaban contra los esquemas modernos sobre lo que suele ser escribir un cuento de terror.

¿Cuál fue la temática de su exposición? ¿Siempre ha trabajado con esa temática en especial?

Son un montón de temáticas, que era crear esa sensación de misterio, la anacronía y la tercera era que todas las piezas tenían que tener una figura femenina porque realmente me fascina la figura femenina, me parece una de las criaturas más perfectas y francamente no me interesa explorar la belleza masculina. Me gustan las mujeres. Me parece importante también destacar esos aspectos de la naturaleza humana. Trabajé con la fantasía, la ciencia ficción y el terror, pero no necesariamente enfocado en lo mítico, sino un poco más contemporáneo. Y otra cosa con la que trabajo es la simbología cristiana, yo no soy cristiano, pero me interesa mucho porque es un compilado de grandes éxitos de simbologías previas al cristianismo y la manera en que tomaron símbolos sagrados de otras religiones.

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Samuel Araya, «Meggido», 2010

¿Cuáles fueron los símbolos a los que recurrió a la hora de crear las ilustraciones? ¿Por qué?

El primer símbolo era el círculo como halo, que es muy común en el arte sacro cristiano porque me parece, siempre me llamó la atención, que la manera de santificar a una persona era ponerle un circulito en la cabeza, ¿cómo vos podés transformar cualquier cosa en un santo? poniéndole un círculo encima. Un símbolo también son las medias a rayas que fueron popularizadas por el director Tim Burton, muchos de los personajes tienen vestidos o medias a rayas, en especial las películas más oscuras. Y es parte de esa simbología moderna que no necesariamente es universal, no ocurren en todas las culturas pero igual quería rescatar. Otra simbología, usé muchos nombres de demonios que se utilizan en un grimorio medieval que se conoce como Goetia. Si bien leí las descripciones de los demonios no necesariamente me aferré a ellas, sino más bien reaccioné por instinto. Usé muy poco, dado que no me gusta mucho la mística judía, tienen una tradición que se llama la kabala, que son emanaciones de Dios que se llama Qlifote. Hay gente que hace magia con esto y que se llama Qlifótica. Yo sigo muchas publicaciones relacionadas al ocultismo, y muchas de ellas tienen en su mayoría símbolos basados en estos sistemas, una de ellas es la numerología. Igual le encontré el uso; por ejemplo, hay una chica sentada en una alcantarilla y hay unos textos llamados Bereshit, que es la palabra, en el comienzo de la Biblia. Tiene así un montón de peso esta frase y me gustó mucho cómo suena. Y me gustó mucho cómo quedaba estando la chica en el comienzo encima de la salida de una cloaca. ¿Qué implica eso? En el comienzo, la vida o la creación son una porquería, un montón de interpretaciones que surgen al verla. Era demasiada tentación para no usarla.

¿Cuál fue el programa que utilizó para sus obras? ¿Es cierto que todas son fotografías manipuladas digitalmente o también realizó pintura digital?

Hay mucha pintura digital. El programa que uso es Photoshop. Hago un collage con todas las imágenes fotográficas y ahí voy agregando o sustrayendo elementos con pintura digital, finalmente unifico los collages porque no necesariamente la foto y la pintura tendrán la misma iluminación, entonces pinto digitalmente encima. Ahora estoy trabajando en la manera en que este último paso lo hago con acuarela, pero Vastarien fue todo digital.

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Samuel Araya, «Avalon», 2010.

¿Fue esta su primera exposición y su primera experiencia en el ámbito artístico? ¿Ha tenido algunas otras? No existe mucha información al respecto, sin embargo, se puede apreciar los trabajos que realizó para ilustrar álbumes de artistas de rock. ¿Cree que solo se puede considerar un artista si realizó alguna exposición en su carrera profesional?

No fue mi primera exposición, ya había expuesto en eventos, pero no me gusta porque siento que no se le da el espacio para que la gente pueda apreciar la obra, por un montón de motivos que pueden escapar a la organización del evento. Realmente fue mi primera experiencia como artista, más bien expuse en los concursos. La manera en que tus obras se vean realizadas es teniendo que alguien vea esa obra, vea el mensaje o se haga la misma pregunta que te estás haciendo. Una de las cosas más naturales del mundo y de la historia es que estudiando, por ejemplo, las tradiciones mágicas que se enfocan en el satanismo, ellos rescatan actuar el acto por encima de la teoría, y olvidarse un momento de dónde vino la información. Solamente en el acto de exponer tu trabajo, que alguien vea tu trabajo, es el momento donde realmente se produce esa comunicación, ese acto mágico que es el arte. Es ahí donde realmente se realiza, donde se completa el ciclo.

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