Especial Lourdes Mendez, «Antropología de la producción artística», capítulo 4

A partir de la fecha, se iniciará la serie de entradas donde transcribiré informes de capítulos de los libros leídos, relacionados con el arte, la tecnología y la cultura de la imagen en general. Los informes serán escritos una vez por semana, los cuales tendrán el resumen y la reflexión del capítulo leído del libro en específico. En esta ocasión he decidido continuar con el libro «Antropología de la producción artística» de Lourdes Mendez. Espero lo disfruten y me acompañen en el camino de brindar información a todo aquel que esté interesado en saber más acerca del arte.

Informe del cuarto capítulo de “Antropología de la producción artística”

mascaras-africanas-e1459214687968

Las situaciones de contacto cultural estuvieron marcadas por una transformación en los sistemas tecnológicos de las sociedades “recién descubiertas” por los occidentales (Méndez, 1995). Los colonizadores les enseñaron a utilizarlas y les pidieron que realizaran una serie de objetos destinados al mercado occidental.

Toda tecnología siempre ha implicado la necesidad de adquirir conocimientos y ha llevado a la necesidad de adaptarse a nuevas situaciones desarrollando nuevos modelos de trabajo. Tanto la diversidad como la complejidad de los materiales son elementos importantes a la hora de analizar las artes no occidentales, así como también la forma en que fueron distribuidas según el status y el sexo. Si tanto los materiales tradicionales, como la presencia de otros nuevos y la distribución según el sexo ayudan a comprender ciertas claves culturales, la percepción occidental ayuda a entender otras (Méndez, 1995). Mientras que a los “primitivos” se les exigía que dotasen de valor intrínseco a la obra, a los occidentales se les pedía que no recurriesen tanto a su “avanzada tecnología” o el resultado no podría catalogarse como arte.

En el ámbito artístico también influye mucho el aprendizaje, del cual se puede diferencia de lo formal, informal y el autodidactismo. Aunque sea formal o informal, el aprendizaje artístico se encuentra en todas las culturas. Sin embargo, la existencia de formas de aprendizaje formales incide en el reconocimiento social de una profesión: la de artista.

Que las obras de arte sean únicas, creadas por un solo individuo, son premisas básicas para la teoría occidental del arte. Para el pensamiento occidental el artesano reproduce en sus objetos modelos y formas heredados de la tradición popular de cada país. Al contrario que el artista, el artesano no crea, no concibe sus obras para la contemplación estética, sino para su uso (Méndez, 1995).

Es importante resaltar que existe una fuerte discusión con respecto a qué se puede considerar arte y qué se puede considerar artesanía, intentando no centrarse en demasía en la mirada occidental, sino desde el punto de vista de otras culturas. Incluso está en discusión sobre la utilización de la tecnología a la hora de realizar una obra de arte. Hasta ahora, las obras de arte realizadas con programas informáticos no son tan apreciadas como las obras de arte hechas de forma tradicional. Incluso, el “arte virtual” entra en una gran contradicción con respecto al concepto de arte en el pensamiento occidental. Como lo había dicho Méndez, para el occidental, arte es aquello irrepetible, único, hecho por una sola persona y creado especialmente para el placer estético. Es por eso que la pintura siempre se la ha considerado la mayor de las artes visuales, mucho más que las esculturas y aquellos objetos de artesanía creados para un uso utilitario.

mg_5541-752x440

Hasta ahora existen muy pocos artistas no occidentales reconocidos internacionalmente. Y si son reconocidos, solo los conocen en su ámbito, región o país. Y, como siempre pasa, existe una gran diferencia entre el arte del hombre y de la mujer. Se ha visto en varias culturas que los hombres utilizan ciertos materiales y las mujeres se dedican a elaborar otros objetos. Por ejemplo, en varias tribus indígenas, las mujeres se dedican al tejido de fibras naturales para la elaboración de bolsos y carteras, mientras que los hombres se dedican a realizar vasijas o platos moldeados con pedazos de madera. Y normalmente no piensan en realizar una obra de arte ni ser grandes artistas, sino más bien piensan en “ganarse la vida” vendiendo estas artesanías.

Es cierto que los colonizadores fueron los que intercambiaron nuevos materiales y tecnologías a los nativos del continente americano, y que éstos influyeron en sus artes. Un claro ejemplo se puede ver en las reducciones jesuíticas, donde los misioneros les enseñaron a los indígenas imágenes de santos y ángeles para que éstos realizaran tallas de madera representando a dichos personajes religiosos. Por mucho tiempo se ha descrito la obra de los guaraníes jesuitas como “simples copias” e, incluso, que no poseían la habilidad para realizar figuras humanas con su correcta proporción. Por lo tanto, desde el punto de vista occidental, estas esculturas hechas por indígenas no fueron consideradas obras de arte. Sin embargo, jamás se pusieron a analizar el pensamiento indígena, cómo realmente ellos deseaban representar a esos personajes religiosos e, incluso, cuál era el concepto de “hermoso” o “estético” que manejaban los nativos. A lo mejor, para los nativos, el arte podía ser representado infinitamente y realizado por varios autores, algo completamente opuesto a lo que creían los occidentales o colonizadores.

Sean estas impuestas o no, la adquisición de la tecnología de otros países puede llegar a ser muy beneficioso para muchos artistas, dado que podrían innovar en su manera de hacer arte y adaptar esa tecnología y ese nuevo material según su conveniencia. Incluso si lo usa para fines comerciales o para realizar una única obra de arte, mientras sea novedoso, extraño o, simplemente bonito, es importante reconocer su habilidad y destreza. Sea este un artista, diseñador o artesano, la creatividad es lo que cuenta. Aquí no importa qué tan avanzada sea la tecnología de un pueblo, o si el artista depende o no de dicha tecnología para realizar sus obras de arte. Lo que cuenta es su habilidad, creatividad e ingenio para poder crear un cuadro, objeto o imagen y que ésta produzca algún efecto en quien lo contemple. Aunque sea una vasija, quien mire esa vasija, se fijará en su diseño, forma, tamaño, color y si posee algún otro elemento que lo complemente o le haga aún más atractivo para su uso final.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s