Artistas maravillosas -Marie Spartali Stillman (1844-1927)

A partir de la fecha, se abrirá una nueva sección titulada «Artistas maravillosas», que tratará básicamente de publicar vida y obra de mujeres de distintas épocas y distintas nacionalidades. El objetivo es visibilizar el aporte de las mujeres al arte las cuales, en su mayoría, son injustamente olvidadas por las academias e institutos de arte y por los investigadores y críticos del arte y la cultural.

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Madonna Pietra degli Scrovegni (1884).

Estamos en la época victoriana (durante el reinado de Victoria). Es la era de la supremacía del imperio británico, donde el espíritu inglés se vuelve «más inglés que nunca». Solemnidad, elegancia, soberbia, desapasionamiento, imperturbabilidad y un definitivo conservadurismo en lo que hace a la moral y las reglas de la sociedad. Es una época donde el arte reacciona contra todo eso, y en vez de reflejar la esencia de su época se refugia nostálgicamente en momentos de esplendor pasado, escapando a la vez de la industrialización, del materialismo brutal, de la fealdad del mundo moderno.
Hay varias corrientes y grupos dentro de esa reacción del arte, y una de las más notables, donde podemos ubicar a Marie, es la de los pintores prerrafaelistas. A ella se la considera la mejor pintora de esa corriente, y no necesitamos más que observar un instante el cuadro elegido para sospechar que debe ser así.
Los prerrafaelistas buscan volver a la concepción del arte anterior a Rafael (admiran a Boticelli y Filippo Lippi), donde ese arte es más puro, sin tanto amaneramiento, sin tantas normas impuestas por la academia. Sus temas favoritos son las escenas literarias, históricas y religiosas, así como las leyendas y personajes fabulosos de la Edad Media (en el cuadro que elegimos, la protagonista es un personaje de Dante Alighieri).
La historia de Marie Stillman es curiosa, ya que comienza su carrera como modelo, musa y protagonista de las obras de otros artistas antes de volverse su colega.
Empieza así: la casa de la familia Marie es una casa donde, por iniciativa de su padre, se encuentran jóvenes escritores y pintores talentosos. Entre ellos están Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones (dos de los grandes prerrafaelistas) y Whistler, quienes incidirán de forma determinante en la carrera de Marie.
Ella pinta por momentos influenciada en Rossetti, haciendo copias de sus obras. Hasta que todo se invierte y Marie, de una belleza abrumadora, pasa a ser la musa del pintor.
Hay una frase famosa del poeta Swinburne que hace referencia a su belleza inspiradora de grandes artistas: «Es tan hermosa que querría sentarme a llorar».
Ser artista en la Inglaterra victoriana no es una ocupación considerada adecuada para una mujer (una de las razones por la que hay tan pocas pintoras de aquella época). Ser bonita, sí.
Marie Spartali Stillman es ambas cosas, pero por una de ellas tiene que trabajar con mucha dedicación durante 60 años.
Hoy nos sigue deslumbrando su talento, cuando su belleza ya ha pasado de largo.

Fuente: https://www.facebook.com/3minutosdearte

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