El mundo del arte explicado como un juego de ajedrez

El mundo del arte es considerado como un juego intelectual sofisticado. Para aprender a jugarlo, debemos imaginarnos el mundo del arte como un juego de ajedrez.

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Tomando esa premisa, podríamos comparar cada pieza de ajedrez con las siguientes figuras del mundo artístico:

El rey como el director del museo

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Es una pieza de valor contradictorio, pues a la vez de considerarse la pieza más importante, no tiene poder alguno por sí sola. Su poder radica exclusivamente en su estrategia y en su apoyo infraestructural, encabezado por la dama.

La dama como coleccionista

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Es la pieza que tiene más recursos de movilidad. Se mueve por todo el tablero y puede capturar a cualquier otra pieza, convirtiéndose en elemento definitorio de la partida.

Las torres como los curadores

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El poder de las torres depende de su posición en el tablero, lo cual explica el que algunos tengan más poder que otros. Sin embargo, estas posiciones son altamente transitorias. En ciertas ocasiones, como en los finales, la influencia del curador es vital.

Los alfiles como los críticos

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Son los que constituyen el peso moral del juego. De forma igualmente diagonal, el alfil tiende a apoyar de lejos a los peones y a generar acuerdos con estos que son muy difíciles de romper para piezas importantes.

Los caballos como los galeristas

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Son piezas impredecibles y de largo alcance. Viajan lejos, llevando a sus artistas con ellos. Bien utilizados, los caballos pueden asegurar el éxito de un juego.

Los peones como los artistas

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Las piezas a la vez más importantes e irrelevantes. Es difícil valorarlos individualmente al principio del juego. Sin embargo, conforme van avanzando, los peones comienzan a recibir apoyo de las otras piezas. El peón avanzado adquiere tanto poder que se convierte en una pieza preciosa para aquellos que están aliados con él y, este apoyo, le permite consagrarse como potencia en la historia del arte. Una vez coronado, el peón se convierte en Dama y de ahí en adelante es capaz de maniobrar con el mismo poder que la pieza más importante del tablero.

Fuente: MANUAL DE ESTILO DEL ARTE CONTEMPORÁNEO. Pablo Helguera

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