Obra abierta – Umberto Eco

Terminplaner

La obra de arte es un mensaje fundamentalmente ambiguo, una pluralidad de significados que conviven, en un solo significante.

La poética de la “obra abierta” tiende, como dice Pousseur, a promover en el interprete “actos de libertad consciente”, a colocarlo como centro activo de una red de relaciones inagotables entre las cuales él intaura la propia forma sin estar determinado por una necesidad que le prescible los modos definitivos de la organización de la obra disfrutada.

El peso de la carga subjetiva en la relación de fruición no escapó en absoluto a los antiguos, especialmente cuando disertaban sobre las artes figurativas.

La obra que “sugiere” se realiza siempre cargada de las aportaciones emotivas e imaginativas del intérprete. Si en toda lectura poética tenemos un mundo personal que trata de adecuarse con espíritu de fidelidad al mundo del texto, en las obras poéticas, deliberadamente fundadas en la sugerencia, el texto pretende estimular de una manera específica precisamente el mundo personal del intérprete para que él saque de su interioridad una respuesta profunda, elaborada por misteriosas consonancias.

Las obras “abiertas” en cuanto el movimiento se caracterizan por la invitación a hacer la obra con el autor; en una proyección más amplia, hemos considerado las obras que, aún siendo físicamente completas, están, sin embargo, “abiertas” a una germinación continua de relaciones internas que el usuario debe descubrir y escoger en el acto de percepción de la totalidad de los estímulos; toda obra de arte, aunque se produzca siguiendo una explícita o implícita poética de la necesidad, está sustancialmente abierta a una serie virtualmente infinita de lecturas posibles, cada una de las cuales lleva a la obra a revivir según una perspectiva, un gusto, una ejecución personal.

Todas las interpretaciones son definitivas en el sentido de que cada una de ellas es, para el intérprete, la obra misma, y provisionales en el sentido de que cada intérprete sabe que debe siempre profundizar la propia. En cuanto definitivas, las interpretaciones son paralelas, de modo que una excluye las otras, sin negarlas.

Fuente: Umberto Eco, Obra abierta, 1962

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